Los superhéroes tienen los villanos como su contra parte. Los IntroHéroes, en cambio, a los Desatendidos. Los Desatendidos son aquellas partes de nosotros mismos que al desatenderlas, e incluso rechazarlas, cobran vida propia y nos impiden ver nuestros intropoderes.

Hoy en día es muy habitual vivir muchos momentos de la vida sin que los lleguemos a vivir a fondo.
¿A que parece extraño? Este tipo de momentos son aquellos que no sabemos cómo afrontar y, sin darnos cuenta, en lugar de vivirlos y aprender de ellos los evitamos. Al rechazar estos momentos, los convertimos en situaciones sin resolver, en recuerdos sin vida que nos susurran con falsa seguridad viejas historias sufridas en el pasado. De este modo, el pasado se vuelve pesado y nos aplasta. Pero si escuchamos bien y con mucha atención los viejos cuentos que el pasado nos cuenta, descubrimos que no tienen nada que ver con lo que está sucediéndonos en el momento presente. Al verlo, estos viejos cuentos encuentran por fin su final y su descanso.

La Desconfianza es una criatura de naturaleza huidiza y altamente insegura de sí misma. Siempre aparece sin ser vista y se sitúa enfrente de nuestros ojos.
Esto nos impide ver con calma y serenidad. Busca desesperadamente motivos que nos lleven a pensar que algo va mal, para así poder soltar su miedo en forma de tinta. Esta tinta termina cubriéndolo todo. Una vez soltado su miedo, todo se percibe de forma temerosa. En cuanto notemos su presencia, es importante que la atendamos con ternura para poder llenarla de confianza. Para transmitirle confianza tenemos que mirarla de frente. Al mirarla de frente, ya no estaremos viendo a través de sus ojos desconfiados. Así la Desconfianza pierde su tinta y se desvanece, permitiendo que la seguridad y la calma se encarguen de la situación.

El Miedo es una sustancia curiosa, extraña y muy pegajosa.
Una vez aparece, lo llena todo de forma uniforme y no permite ver más allá de ella. Esta sustancia genera un altísimo grado de confusión y desconcierto a quien se encuentra bajo sus efectos pegajosos. A diferencia de la Desconfianza, el Miedo se ve con mucha claridad y por ello se puede atender fácilmente. Debido a su alto grado de pegajosidad y la gran distorsión que genera, para atenderlo como se merece debemos introducirlo en nuestro laboratorio interior (pp.34 y 35), donde podremos clarificarlo y limpiarlo con mucha honestidad, que es el detergente más eficaz del que disponemos.

Los Pensamientos Mosca son muy divertidos y graciosos si se les presta la debida atención. En caso contrario, se vuelven muy pesados e incómodos, ya que tienen una gran capacidad de desordenar y ensuciar nuestra cabeza. Por esta razón solemos rechazarlos, y es precisamente eso lo que propicia su enojo y su mosqueo. Una vez mosqueados, llenan nuestra mente —su hábitat— porquería mental: quejas, insultos y reproches. Al ser esta una criatura que se alimenta de sus propias heces, cuanto más desaten- didos están, más porquería excretan y más alimento tienen a su disposición para seguir creciendo y multiplicándose. Yo mismo, de joven, llegué a tener una gran colonia de pensamientos mosqueados en mi cabeza.

Dado que son pensamientos, poseen una gran volatilidad y son fácilmente transformables, siempre y cuando consigas abrazarlos con todo tu corazón. A la hora de abrazarlos, es importante tener en cuenta que si te acercas a ellos con cierto rechazo, ni que sea solo un poquito, ellos lo percibirán y de inmediato te llenarán de porquería de pies a cabeza. Sin querer, les habrás ofrecido un nuevo festín.

Esta sustancia, de color marrón y aspecto cremoso, puede considerarse un excremento en toda regla. Es el resultado de la excreción que producen los Pensamientos Mosqueados, además de ser su alimento. La Porquería Mental suele encontrarse dentro de la cabeza en forma de pequeñas acumulaciones. Sin embargo, en algunos momentos de gran incoherencia y enojo, rebosa súbitamente acumulándose sobre la cabeza. La Porquería Mental no tiene ojos produciendo así una ceguera absoluta. Posee una boca de grandes dimensiones a través de la cual arroja grandes esporas de porquería que suelen adoptar la forma de quejas, reproches e incluso insultos con la intención de colonizar otras cabezas. Para atender a la Porquería Mental debemos atender primero su causa: los Pensamientos Mosqueados. Una vez que se han transformado los Pensamientos Mosqueados, la Porquería Mental se convierte en estiércol, que fertiliza y abona la cabeza. Así, nacerán de ella la inocencia, la paz o la coherencia, entre otros. Todos ellos son el polen del que se alimentan los Pensamientos Coherentes.

Emociones y sentimientos que en su día no quisimos sentir. Celos, envidia, ira, culpa o tristeza son los más comunes. Los embotellamos herméticamente creyendo que de este modo no nos afectarían. Esta práctica tan extendida en la mayoría de las personas conlleva un gran riesgo. Dichas sustancias, una vez almacenadas, no solo ocupan un lugar que no les corresponde ocupar, sino que además pierden frescura. Se pudren y se convierten en viejos resentimientos y remordimientos. Con el paso del tiempo, con solo una leve agitación, estos frascos se pueden agrietar y llegar a derramar su contenido. La persona afectada por un derrame de Desecho Emocional se suele sentir desorientada, sobrepasada por el hedor y confundida al no reconocer el origen del sentimiento que la invade.

Lo natural es sentir los sentimientos con nuestro corazón en el presente, a tiempo real, sin almacenarlos. Sin embargo, en el caso de que guardes almacenados algunos desechos emocionales, la manera de atenderlos correctamente es vertiéndolos dentro del laboratorio interior, para que recuperen su esencia y puedan retomar su función, que es la de conectarnos a la vida.

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